Un símbolo de la vida urbana suele ser la bolsa de plástico. Las dan en los supermercados, en las tiendas de ropa, en todos lados. Uno va a una ciudad y es muy difícil no ver alguna bolsa de plástico tirada en la calle, ya que al no ser biodegradable están ahí de por vida hasta que alguien las junta y la arroja a un basural, o termina en el océano o ríos.
Pero Dublín no es así. La capital de Irlanda no tiene bolsas de plástico, no se las ve por ningún lado. Y es que desde 2002 Irlanda le ha colocado un impuesto a las bolsas de plástico. Los clientes que las quieren, tienen que pagar 33 centavos por bolsa.
En un mes promedio suelen usarse 42.000 millones de bolsas de plástico en todo el mundo. Si uno piensa, con cada compra de supermercado uno suele quedarse con al menos media docena de bolsas. La mayoría de la gente las tira a la basura, otros mas concientes las utilizan como bolsas de basura, forma en que al menos tiene una utilidad y se sabe que terminarán en un basurero…pero no es nada bueno esto. En Irlanda no las tienen ni en los basureros, no las tienen en sus playas, no se las encuentra en el estómago de pájaros, ni demás animales, no ahogan a los peces. No son biodegradables, como les decía así que permanecen por siempre donde quedan.
Que lindo sería que todos los países siguieran el ejemplo de Irlanda. Las prohibiciones no son buenas, caen mal, crean rebeldías. El caso de Irlanda es el ejemplo a seguir.
Extraído de elblogverde.com/)