Perros

Estoy harta del aluvión de noticias truculentas que estamos sufriendo últimamente. Estoy desesperada al ver que el tema se ha convertido en un tópico periodístico, en una noticia morbosa con la que despertar miedos irracionales y casi mágicos en las personas: ¿Pero que les está pasando a los perros? ¿Hay una conjura, una maldición, es una señal apocalíptica, se están rebelando?Perros

No, no se están rebelando: siempre hubo algún accidente de este tipo, desde que el mundo es mundo. Lo que pasa es antes la noticia no llegaba a los periódicos , y si lo hacía, no era tratado con la relevancia que ahora le aplicamos. Un perro puede atacar; puede defenderse violentamente si es hostigado, y puede equivocarse a la hora de dirigir su rabia y su venganza. Por otra parte, un perro puede volverse loco, como se vuelven locas las personas. Pero si tomamos en cuenta la masa poblacional canina, los incidentes son minimos. Como es obvio, hay un porcentaje mucho mayor de humanos criminales. Y me estoy refiriendo tan solo a los delincuentes comunes, a los que matan, a los que violan, a los terroristas. Abundan mucho más entre las personas los monstruos de ese tipo que entre los perros los ejemplares asesinos; o sea, hay mas probabilidades de toparnos con un violador que con un “perro asesino”.

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Vivir con gatos

Gato al acecho

El gato es un animal que tiene un esquema mental propio que no necesita casi de intervenciones externas. No le gusta que le manden, no le gusta que lo obliguen y jamás será sometido. Desarrollan su propia vida al lado de la nuestra y entran y salen de nuestro mundo cuando les apetece. Son majestuosos y muy inteligentes y combinan una magnífica resistencia y dureza con la más extrema fragilidad.
Convivo con mis tres gatos desde hace varios años ya, de comienzo pensé haberlos yo adoptado a ellos pero con el correr del tiempo me fuí dando cuenta de lo equivocada que estaba. Ellos me adoptaron a mi. Fueron llegando de a uno y en silencio, casi enseguida de hacerlo fuí adaptando mi casa para su comodidad, fueron desapareciendo las figuras, los jarrones y los floreros de las mesas. Compré una cama mas ancha ya que en la antigua, mas angosta, no había suficiente espacio para todos, los tres gatos, la Pancha (mi perra) y con suerte me tocaba el rincon.
Sesiones de regaloneo por la manaña, antes de partir hacia mi trabajo, y por la noche antes de dormir son la rutina obligada de todos los dias.
La comida es tema aparte; tienen gustos exquisitos; debo poner especial atención a ello ya que un gato malhumorado por este detalle ten por seguro que no te dejará dormir.
A un gato no se le castiga, no se le grita y jamás se le maltrata fisicamente. Hay que saludar a todos los animales cada vez que se llega a casa, refuerza los vínculos que no deben descuidarse nunca. Hay que jugar y de tanto en cuanto quizás llevarse un arañazo nada intencionado. Hay que entender que rompan cosas, algunos gatos no pueden parar quietos. Mis gatos duermen conmigo y no tienen fronteras en casa, ellos pueden acceder a cualquier sitio.
Mirar a un gato es esperar cualquier cosa, nada de patrones, solo la vida en estado puro. Solo ellos saben lo que quieren y es nuestro trabajo averiguar que es, como y cuando lo quieren. Se comunican con nosotros a diario y el abanico de acciones, gestos y sonidos es realmente amplio.
Respeto y mucho amor son esenciales para una buena relación. No descuides a tu gatito, que el no lo hace.

Al comienzo fuimos dos

Hay días en que la nostalgia me ataca; y hoy es uno de esos; miré hacia atrás en el fotologEn el camino y encontré la primera foto, esa donde aparece el furgon donde viajabamos con mi amiga Paula a alimentar los perros todos los sábados.
Eramos ella, yo, y los perros. Avanzabamos lento por el camino casi sin asfalto, estrecho y peligroso, empezamos a reconocer las jaurías y sus “caletas”, las paradas eran frecuentes y siempre en los mismos lugares, siempre eran los mismos perros, cada uno en su territorio, algunos formando grupos hasta de 10; otros solitarios, sobre todo las hembras con cachorros.
A veces añoro esos días, el silencio, el viento frio y cortante de la precordillera y la imponente belleza del lugar nos capturó.
La mirada suplicante y el hambre de afecto de esos perros nos acercó como personas y ayudó a cultivar una amistad que dura hasta el día de hoy, aunque ya no formamos equipo, ambas nos seguimos considerando compañeras de ruta y amigas.
El lugar ha cambiado, los perros también, ya no estan los que yo conocí, algunos fueron adoptados, otros murieron, también desaparecieron jaurias completas (prefiero ignorar su destino). Mi labor se ha vuelto mas compleja, ya no somos dos, ahora hay muchas mas personas involucradas y debo coordinar muchas mas tareas, personas, horarios, el trabajo nunca termina.
Con frecuencia recorro el camino y medito sobre cuanto hemos avanzado pero también sobre como se manifiesta aquí, en este sector la falta de respeto y sensibilidad hacia los animales, como se les abandona a su suerte, camino de la desgracia.
Con esta perspectiva tan poco halagüeña para el equilibrio de la vida en nuestro mundo, crecemos en el convencimiento absoluto de que somos los “reyes de la creación” aunque albergo la esperanza de que este tipo de situaciones vayan siendo condenadas y abolidas, a pesar de la lenta y dolorosa espera que supone lograr cambios tan profundos en nuestra sociedad, especialmente cuando se trata de modificar el prisma con el que miramos a otras especies, mientas tanto recorro el camino…y medito.