Muñeca

Mas allá del amor

Los que protegemos y amamos a los animales con alguna frecuencia incurrimos en el error de ir mas allá de nuestras posibilidades al querer rescatar y cuidar a todos los perros y/o gatos que se cruzan en nuestro camino. Y como no…como negarnos a esa criatura indefensa, herida o enferma que encontramos a mitad de la calle…con hambre, con frío… el sentimiento de impotencia, rabia y dolor es demasiado grande como para ignorarlo; como ignoramos también el sentido común que nos avisa que ya estamos sobrepasados en cuanto a  recursos y espacio físico en nuestro pequeño hogar.

En estos últimos días me he enterado de mas de una proteccionista que solicita ayuda urgente al verse en esta situación. Colapsadas, enfermas y muchas veces solas, se ven obligadas a entregar en adopción a sus mas queridos “hijos” los cuales  fueron recogidos de la calle con intención de salvarlos de la muerte pero que ahora conviven con el caos de un hogar sobrepoblado, hacinados en habitaciones poco aseadas, mal alimentados en algunos casos y mal atendidos en otras.

¿ Como entender esta contradicción ?  somos proteccionistas, y en nuestro afán de querer salvar terminamos actuando casi en contra del bienestar de nuestros protegidos. Actuamos guiadas por nuestros sentimientos e ignoramos el sentido común. ¡Que dificíl decision! tener que escoger cuantos y cuales animales recogemos e ignorar al resto o solo entregar alimento y agua en las calles y plazas…..y no poder hacer nada mas.