LOS BIENES QUE SIENTEN

En 1970, el psicólogo Richard D. Ryder acuñó el termino especismo (speciesism) para referirse a la asignación de valor a los intereses de los individuos con base en su pertenencia a una especie determinada. En la actualidad, el especismo podría definirse como la infravaloración de los intereses de los individuos de otras especies animales (no Homo sapiens) o bien como la negación de sus derechos, por parte de los humanos. Esta desestimación de los derechos (o intereses) de los animales-no humanos por parte de los humanos lleva a que los primeros prácticamente todas las sociedades actuales los consideren como simples recursos para un fin, como meras propiedades que solo guardan valor en la medida en que nos retribuyen algo a cambio. En Chile no es diferente. Según el código civil actual los animales no-humanos son considerados bienes muebles, es decir cosas transportables (ya sea por sus propios medios o por una fuerza externa), equiparándolos con los objetos inanimados como una mesa, un televisor o un refrigerados, y restringiendo a la vez su valor tan solo al valor utilitario que los humanos puedan darles, no reconociendo el valor inherente que poseen. Lamentablemente, incluso algunos humanos que se consideran proteccionistas persisten con esta mentalidad.

Extraído de la Revista Híbrido Nº 6, sobre Especismo y Propiedad por Diego Andrade

Derechos de los animales

Todos los animales tienen derechos, en este caso se trata de los perros; tienen derecho, al menos, a no ser torturados, a vivir con dignidad, a que no se les cause dolor, a la satisfacción de sus necesidades básicas. Los seres humanos los hemos visto desde siempre como esclavos o máquinas incapaces de sentir miedo, hambre, frío o dolor y esa es la mentalidad que los activistas por los derechos de los animales tratamos de cambiar.

Quienes trabajamos en esta causa pretendemos que los animales (todos) se les reconozca un valor a sus intereses y que estos no puedan ser vulnerados para satisfacer nuestras necesidades, muchas veces superficiales. Todos quienes hayan asistido a un perro enfermo, herido o abandonado y los hemos mirado a sus ojos en esos instantes, sabemos cuantos sentimientos pueden estos trasmitir a través de esa simple mirada, profunda, capaz de atravesar la barrera de las palabras…ayúdame…y yo me quedaré para siempre a tu lado, hasta que mueras, entonces yo también moriré.

SOSTÉN MI PATA

Sostén mi pata que me estoy muriendo.

Duerme sobre mi ataúd, espérame, con ojos tristes en medio del camino que hace curva más allá de la pared del cementerio.

Te oigo ladrar, yo escucho tu aullido luctuoso

oh, que todos los perros que yo he amado lleven mi ataúd, aullen al cielo sin luna,

y se acuesten conmigo durmiendo cuando me hay muerto.

Poesía de Erika Jong

¿ME QUIERES?

Los hemos hechos de ojos tristes, amorosos, leales, miedosos de la vida sin nosotros.

Hemos cultivado su dependencia y pena

Los mantenemos como recordatorios de nuestro miedo.

Los amamos como los anfitriones sin reconocimiento de nuestro propio terror de la tumba y del abandono.

Amigos

Los hicimos con la imagen de nuestros miedos para llorar en las puertas, en las despedidas, aún las mas breves

a rogar por comida en la mesa y para mirarnos con esos ojos enormes, dolorosos,

y para quedarse a nuestro lado cuando nuestros hijos nos huyen, y para dormir en nuestras camas

en las noches mas oscuras, y temblar cuando truena

como nosotros en nuestros miedos infantiles.

MEJORES AMIGOS

Siguiendo con mi serie “Cruce de las miradas” esta semana quiero mostrar dos poemas que me he encontrado y que hablan precisamente de perros. Uno es de Miguel de Unamuno titulado “Elegía en la muerte de un perro” y el otro de Erika Jong, “Mejores Amigos”.

Quisiera aclarar eso si, que tal vez, estas fotos no sean las mejores, pero si mis favoritas, todas ellas tienen detrás una historia, un momento especial de mis años de andanzas perrunas, en los cuales agradezco el haber estado allí y capturar el momento. Muchos de estos perros ya no están, desaparecieron, pero viven en mi recuerdo y ahora en el de Uds. que los verán y apreciaran su belleza, su porte, su ternura en los pequeños. Miraran sus ojos y tal vez vean lo mismo que yo vi, dolor en algunos, miedo en otros, una llamada de auxilio silenciosa pero potente….”ayúdame, estoy perdido, tengo hambre, frío, miedo, ayúdame por favor”…como olvidarlos, si detrás de estos llegaron otros, y siguen llegando.

Mi humilde homenaje para estos que ya no están. Mis fotos, ahora también de Uds. Tal vez no sean las mas hermosas, pero son sus fotos, las de los perros que alguna vez se cruzaron en mi camino.

EL CRUCE DE LAS MIRADAS

Hoy comienzo un ciclo con fotos de perros con los cuales alguna vez crucé mi mirada o la de alguien que me acompañaba en ese instante.

Es Otoño, pronto llegará el Invierno, aunque este año este retrasado a causa de los cambios climáticos que afectan el planeta. Los perritos abandonados y que se ven obligados a vivir en la calle sufren ya no solo por hambre sino también por el frío. Camino a mi trabajo siempre los veo en los paraderos del autobús, luego a la bajada del metro. Siempre cargo alimento en mi bolso, ya es costumbre. Recomiendo a los que me leen, que lo hagan, la supervivencia de estos perros depende de nosotros.

Las fotos que subiré durante un periodo reflejan la mirada triste, resignada o suplicante a veces de algunos de los perros con los que me he topado durante mis años como activista.